Queridos Reyes: quiero ser “Generista”

Entre los propósitos que mucha gente se estará planteando ahora para el 2015, será frecuente encontrar el de ser “menos egoísta”, “más generoso”. Para muchas personas, recibir el juicio de que son egoístas es de lo peor; mientras que recibir el juicio positivo de que son generosas, es de lo mejor. Y la cosa no es tan simple…

Salvo aquéllos que, siendo calificados como egoístas, optan por seguir pareciéndolo para tener una marca personal estrambótica que –aunque negativa- les aporte identidad en familia o en sociedad, o salvo esos afortunados que aprenden pronto a pasar de los juicios de los demás, la mayoría trata de quitarse el calificativo de egoísta a base de acometer acciones calificables de generosas. Es como ir sumando puntos para subir a la categoría buena; categoría que los que reciben el calificativo de generosos se afanan en no perder, haciendo también “cosas generosas”. Lo diabólico del asunto es que los jueces que nos califican (incluido nuestro juez interior) son como los del patinaje artístico: puntúan según estándares distintos y nos pueden volver locos, demandando cada vez más.

Primera reflexión: ¿no os parece que el ser humano es egoísta por naturaleza? Incluso cuando anteponemos el interés del otro al nuestro, lo hacemos porque a nosotros nos hace bien. Ayudo porque me siento útil, porque me llevo el agradecimiento y la sonrisa del otro, porque creo que así “me gano el cielo”, porque así el otro me quiere más, porque disfruto dando…hay mil motivos, pero es seguro que la decisión última de anteponer el interés del otro al mío tiene que ver con que yo me siento bien haciéndolo, con que yo obtengo algo. Y no es infrecuente, sobre todo en pareja o con la familia, que uno se muestre más generoso de lo que le saldría naturalmente…para que el otro no se enfade con él. ¿No os parece que, en el fondo, hay una buena dosis de egoísmo en esto?

Segunda reflexión: la generosidad puede agotar y vaciar de sentido. Haciendo coaching, me he encontrado no pocas personas que están hartas de ser tan buenas y generosas, que de tanto volcarse en ayudar a los demás (a los que se lo piden, e incluso a los que no se lo piden pero ellos creen que lo necesitan) y mirar hacia fuera para sostener el personaje generoso y bondadoso, me dicen “quiero dejar de ser tan complaciente”.

Tercera reflexión: dado que esto del egoísmo y la generosidad tiene mucho que ver con la cultura judeo-cristiana en la que hemos crecido, no está de más invocar el segundo mandamiento de la ley de Dios, que dice “Amarás al prójimo COMO a ti mismo”. En ningún sitio dice “más que”: se nos pide equidad, no dejarnos la piel a tiras por el otro.

Tener en cuenta todo lo anterior parece llevarnos hacia la búsqueda de un equilibrio sano: por una parte, yo sólo puedo ayudar a los demás si antes me he cuidado a mí mismo lo suficiente como para poder hacer aquello. Por otra, si en una relación estoy siempre en el dar, no dejo sitio a que el otro me dé…y también él tiene derecho a disfrutar de todo lo bueno que viene con el dar ¿no os parece?
Dar y recibir debería ser una danza rítmica como la del mar tranquilo en una playa mediterránea: entro en la arena (doy) y me retiro (recibo). Es un juego para disfrute de dos, una función en la que ambos pueden disfrutar de los dos papeles y descansar de uno mientras se está en el otro. ¿Siempre generoso o egoísta? No, mejor “generista”: es más descansado, mucho más justo…y los Reyes te traen regalos ¡por ser más humano!

¿Tiendes a estar en la generosidad o en el egoísmo? ¿Cómo sería tu vida si no te esforzaras en mantener un solo papel, si te abrieras a los dos? ¿Cómo te suena aceptar tu humanidad y permitirte decir qué necesitas en cada momento y preguntarle al otro qué necesita él? ¿Qué puedes hacer distinto en 2015? Las respuestas y otras preguntas, las tenéis vosotros…

Un comentario en “Queridos Reyes: quiero ser “Generista”

  1. Una entrada que da mucho juego, gracias. De hecho, me ha llevado a mis años de Universidad, cuando estudiábamos la teoría del gen egoista de Richard Dawkins. Plantea que los individuos altruistas se sacrifican en beneficio de la supervivencia del grupo. Al fin y al cabo los seres humanos somos animales gregarios, de otra forma quizá hubiéramos sobrevivido. Prefiero el término individuación a los términos individualista y egoísta. El primero me habla de una necesidad humana relacionada con la identidad, que creo es lo que tú planteas aquí, el segundo me recuerda la sociedad en su vertiente competitivo agresiva y el tercero efectivamente me lleva a, como bien dices, la religión cuando se utiliza para manipular a nuestro antojo.

    Que me enrollo porque tu post genera, como decía al principio, mucha reflexión. Saludos,

    Amaya

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